Amo cateh ome tonatiuh ompa ca tépetl.

(No hay dos soles en el cerro.)

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Nada. Nada está roto, 

si las más delgadas fibras permanecen 

inervando los vacíos medulares. 

Me desprendo lentamente 

de tu boca 

como quien lleva una góndola al canal y deja

que las ondas le remezcan 

al hundirse el día. 

Pienso en el sueño y sus dificultades, sus costos. En los caminos desandados para ir por este otro. Exhalo sin mucho aspaviento pero sí con cansancio. 

Aunque no es una buena tarde, siempre hay algo que observar, como las hojas de luz y las trenzas de sombra, basamentos de la altura. 


Ser de arena (Blanca Luz Pulido)

Polen, polvo,
grano de sal,
arena,
todos leves,
antiguos y jóvenes,
llegan a mi mano
de muy lejos.

Mis huesos, compuestos también
de arena,
polvo,
grano de sal,
de piedra y tiempo,
me acompañan y me llevan
bajo el sol y en la sombra.

Cada día aprendo de ellos
las enseñanzas de la edad.

Su peso va cambiando,
su densidad,
su fortaleza.

Sus calles y plazas de calcio,
cansadas de luchar
contra la ley de gravedad,
se vuelven poco a poco
polen,
semillas,
arena clara
camino al mar
que les dará su última forma
ya sin nombre.

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