Propiedad

En esos filmes en torno a la Segunda Guerra Mundial, cuando el conflicto ha terminado, la gente sale del refugio con el pecho inflamado de alegría y con el paso firme, tomados de la mano y entre la certeza de un destino compartido; cuando menos, con la seguridad que brinda la complicidad, por efímera que fuere, entre dos.

Te despides dulcemente y entras ya en el autobús… El instante me transmite una errónea sensación de propiedad.

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