Las 5 palabras más hermosas de la lengua española

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Escuché (fue tal vez en la radio de algún autobús hirviendo, o quizá, y menos probable, lo decía una persona a otra en los pasillos populosos del mercado agropecuario) que se buscan las cinco palabras más hermosas de la lengua española. Hará una semana de ello.

Esta mañana, por azar, vino a mi mente la cuestión y no he dejado de abrirme paso entre el espectro que pueda, o no, conformar mi lenguaje.

¿Cuántos vocabularios tengo, cuál es mi universo sobre el cual he de seleccionar? ¿Y qué es “hermoso”, cuando no ambigüedad?

Encuentro las palabras diarias, de combate y resistencia, que me ayudan a respirar de sol a sol, que me dan de comer. Encuentro las palabras que me dan lugar en el tiempo y el espacio, que me dan identidad. Encuentro las palabras con que amo y odio y soy indiferente, que me liberan. Encuentro las palabras con que me aproximo a lo que no tiene nombre, que me hacen ver mis límites, mi humanidad, pero que también detonan la profundidad de observación y creación, el prudente o imprudente afán de perseguir lo que no existe, las palabras que no existen.

¿Y realmente hay palabra más hermosa que otra? Prefiero condicionar, asociar, la belleza a la utilidad. La utilidad del lenguaje es sugerir el mundo, abrir sus puertas y representar, entregar para su modelado. No veo palabra superior.

Intentaba, en última instancia, algún filtro mediante lo que cada palabra analizada invoca, evoca, provoca y convoca (me asalta una duda: ¿nombrar es revocar?). Y creo tener mis cinco palabras, sin orden específico:

  • mujer
  • puente
  • ciudad
  • máquina
  • libro

Palabras sencillas, que actúan en mi como fuente, molino, río, corriente, mano que hiende, boca que bebe.

¿Y tú, lector, tienes cinco palabras?

Laberintos

  • El hospital es muy pequeño, pero tiene laberintos.
  • El primero está delimitado por pasillos que afanosamente limpian las cuadrillas de intendencia.
  • El segundo está imbricado con avisos, reglas, memorándums, advertencias, tabuladores, recomendaciones y políticas.
  • El tercero lo conforman la mirada esquiva y la suposición, el hastío y la insinuación, la cortés ofensa, el cortés rechazo, la actuación.
  • Hay otros más.
  • Para todos, para caminar y atravesar por cada uno de ellos, solo tengo esta sonrisa.