Esperanza

Aguardaron en Pompeya

quienes no tenían labios

con los qué decir futuro.

 

Permitieron se infiltrara

por sus ojos bien abiertos

la espesura de la noche.

 

Sin lugar a los lamentos,

sin histeria al despedirse

de sí mismos, y de todo.

 

Y allí les encontraron,

para siempre conciliados

con la vida y lo vivido.

 

Mas nosotros no podemos

abrir puertas a esta noche

derramando ya su fresco

por las calles, por los muros.

 

Nos forjaron para el día,

sin lugar a los lamentos.

Y allí han de encontrarnos.

Un poema no es nunca oscuro

“Un poema no es nunca oscuro, porque es siempre, al contrario, la condensada clarificación de lo oscuro. Pero el lector puede acabar por entenderlo, descifrarlo. Cuando el poeta dice sus versos, disfruta la oportunidad impagable de impregnarlos del matiz, del sentido, la emoción y el significado que tienen para su creador. Y así resultan clarísimos aún los que parezcan serlo menos”.

—Salvador Novo.